NUESTRO VIAJE
Las Islas Seychelles son apenas ciento quince
islas, promontorios esparcidos y perdidas en el
Océano Índico. Es un lugar mítico
con unas gentes, un clima, un paisaje, una fauna
y una flora excepcionales.
Hoy es una república independiente con
poco más de ochenta mil habitantes multirraciales:
blancos, negros, chinos, indios y criollos, que
viven de la explotación de copra y canela,
del turismo y de la pesca de atún.
Un paisaje casi virgen con edificaciones bajas,
formaciones graníticas esculpidas por el
viento y las olas, una exuberante vegetación,
bahías, ensenadas y playas maravillosas.
La corona un cielo azul intenso que a la puesta
de sol se tiñe de rojo y amarillo, dando
cobijo a bandadas de “zorros voladores” de más
de un metro.
Hay islas graníticas como Mahé,
la más grande, que alberga la capital Victoria
y el aeropuerto. En la bahía de Bean Vallon
alberga los mejores hoteles y clubes de buceo.
Prashín, otra de las islas, está
llena de lugares de inmersión entre grandes
pináculos incrustados en coral duro y con
laberintos por donde circulan peces tropicales:
peces payaso, mariposa, ángel, loro, morenas,
labios dulces. Además: tortugas, rayas,
tiburones, túnidos, barracudas.
En Mahé y Prashín se recomienda
alquilar un Mini Mone (estilo Mehari) para descubrir
los recovecos interiores y costeros de tierra
firme.
Tampoco dejéis de visitar el Parque Nacional
“Valle de Mai”, Patrimonio de la Humanidad por
su flora y su fauna y por ser el único
lugar del mundo donde crece el coco de mar. Árboles
de ochocientos años y de cuarenta metros,
que dan frutos de treinta kilos de peso, conocidos
como “coco nalga” por su forma.
Hay islas coralinas: Las Almirantes, Las Farquhar
y el grupo de Aldabra. En las primeras está
Desroches de sólo veinte habitantes. Lugares
de inmersión repletos de túneles,
cuevas, pasadizos. Aquí hay un lugar de
inmersión ineludible el “Big Cave”, una
cueva. ¡Es digna de ver!
El Atolón de Aldabra, también Patrimonio
de la Humanidad, por su riqueza natural como las
tortugas gigantes en su estado salvaje.
Las Islas Seychelles son un auténtico
Edén. |