UN POCO DE HISTORIA
El 28 de febrero de 1.901, El Numidia partió
de Glasgow en su viaje inaugural. Su destino era
Calcuta y en este largo camino y su posterior
regreso al puerto de origen, tanto el capitán
como la tripulación de la compañía
“Anchor Line” tuvieron la ocasión de familiarizarse
con él y comprobar que se trataba de un
buen barco. Sin embargo, su segundo viaje también
a Calcuta vía Canal de Suez sería
también su último viaje.
El 6 de julio de 1.901 el capitán ordenó
soltar amarras en el puerto de Liverpool para
irse deslizando lentamente por el río Mersey
hasta salir a mar abierto, al mar de Irlanda.
Portaba un cargamento de ruedas de tren, raíles
y todo tipo de material ferroviario, por lo que
también se le conoce como “Train Wreck”.
Su tripulación la formaban 97 personas
y no llevaba ningún pasajero.
El 19 de Julio y después de una estupenda
travesía, atravesaron el Canal de Suez
y a las 7 de la tarde avistaban las Islas Sadwan.
Con una mar en calma sólo rizada por una
ligera brisa de NO pusieron rumbo a las Islas
Brothers, una hito más en su otra vez largo
camino hacia Calcuta.
Era la 1 de la tarde del día siguiente
(20 de Julio) cuando la luz del faro de Big Brother
se dejaba entrever por proa. Una vez comprobada
la posición del momento el capitán
se retira a descansar, dando orden se le avise
cuando la isla con su alto faro sean fácilmente
reconocibles. A las 2 de la tarde, un tremendo
impacto despertó al capitán. Rápidamente
subió a cubierta y lo que se encontró
era desolador. El barco estaba literalmente empotrado
y montado sobre la plataforma coralina en la punta
norte de la isla Big Brother, bajo el imponente
faro. Después de dos infructuosas horas
tratando de “arrancar” el barco de los arrecifes,
el capitán dio la orden de parar máquinas.
Las bombas de achique no daban abasto y el barco
no paraba de hacer agua por lo que a las 7, 30
se pidió ayuda urgente a Suez en un intento
desesperado por salvar el carguero. Todos los
intentos para reflotar el barco fueron en vano
y durante varias semanas, a lo largo de las cuales
se pudo rescatar casi toda la carga, fue resbalando
poco a poco hasta hundirse y quedar en la posición
vertical que hoy ocupa. La tripulación
fue evacuada, pero el capitán se quedó
todo este tiempo en la isla, velando la agonía
y muerte de su barco.
En la investigación posterior y en el
consiguiente juicio se llegó a la conclusión
de que el oficial de guardia se había quedado
dormido en su puesto lo que provocó el
fatal desenlace.
SU ESTADO ACTUAL
Su posición desafía las leyes
de la gravedad apoyándose verticalmente
en el arrecife, por lo que recorrer sus estructuras
es toda una aventura por sus imposibles ángulos
y surrealistas perspectivas.
A sólo 8 metros de profundidad se encuentra
la proa, la parte más dañada en
la colisión y hoy prácticamente
irreconocible y en la que dos pares de grandes
ruedas de ferrocarril, han quedado como mudos
testigos de su carga . Pero en cuanto se desciende
a nivel de la cubierta y hasta la popa, el barco
nos ofrece su aspecto original.
La cubierta de madera, como es normal, ha desaparecido
y hoy el pecio nos muestra sus entrañas
a través de un entramado de enormes cuadrados
de acero formados por las vigas horizontales y
longitudinales que soportaban la cubierta. Dos
grandes bodegas de carga, que tiene sus postillas
de ventilación en estribor, ocupan toda
la parte central del pecio y sobre ella se asienta
la parte media inferior del mástil delantero.
A profundidades ya inalcanzables para el buceo
deportivo se encuentra la chimenea caída
hacia un lado, así como varios pescantes
de los botes salvavidas que bascularon también
hacia fuera. Inmediatamente debajo de esta zona
se encuentra la sala de máquinas y sobre
ella, la parte media inferior del segundo mástil,
en un nuevo desafío a la gravedad, permanece
aún erguida y todavía sujeta por
los cabestrantes a cubierta.
Por último aparece la popa, ligeramente
elevada, también intacta y con una bonita
forma redondeada bajo la cual descansa su enorme
y única hélice a una profundidad
de 80 metros.
INMERSIÓN EN EL PECIO
A las Brothers se accede en safari de buceo
desde Hurgada, Safaga o Qesir. La mejor época
para visitarlas va de mayo a Octubre, pero están
expuestas a los vientos sin ninguna protección,
por lo que si las condiciones del mar no son buenas,
el buceo se vuelve impracticable. A veces en pleno
verano no se puede acceder a ellas y sin embargo,
nosotros fuimos a finales de octubre y tuvimos
la suerte de encontrarnos el mar totalmente en
calma . Suele haber fuertes corrientes y no es
un buceo para inexpertos, pero si teneis la suerte
de encontrarlas en buenas condiciones, será
un recuerdo inolvidable.
Las zodiacs de apoyo te sueltan encima del pecio
y comienza el descenso. Se va inspeccionando por
dentro y por fuera según los gustos y posibilidades
de cada uno sin olvidar que a partir de los 30
metros está reservado para el buceo técnico
con mezclas especiales. Las aguas suelen estar
tremendamente claras con visibilidad de hasta
40 metros, por lo que pueden provocar más
de un despiste ¡ciudado! La inmersión
se termina en la parte de la proa , a 8 metros,
especialmente rica en coloridos corales y peces
para hacer la parada de seguridad.
Las Islas Brothers son dos pequeños islotes,
separados por 1 Km., en medio de la inmensidad
azul del Mar Rojo y que caen a grandes profundidades
por lo que son auténticos oasis de vida
que atraen multitud de pelágicos y variadas
especies de tiburones , por lo que es recomendable,
mientras se inspecciona el pecio, echar una mirada
al azul de vez en cuando lo que puede deparar
más de una sorpresa.
Las corrientes que azotan la zona provocan un
crecimiento exuberante de todo tipo de corales
y gorgonias que se encuentran en un estado de
conservación fantástico y una numerosa
y variada vida grande y pequeña tiene aquí
su escenario de vida y muerte.
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