Reportaje Maro Cerro Gordo
Reportajes Manuel Campillo y Aurelia Artolachipi
 
 

FICHA TÉCNICA

Nombre: El Numidia.

Lugar de construcción: Glasgow.

Año de construcción: 1.901

Tipo: carguero

Situación geográfica: 26º 19´N, 34º 50´E, en Big Brother en el Mar Rojo.

Eslora: 137,4 metros

Manga: 16,7 metros

Desplazamiento: 7.000 toneladas.

 
 
 

UN POCO DE HISTORIA

El 28 de febrero de 1.901, El Numidia partió de Glasgow en su viaje inaugural. Su destino era Calcuta y en este largo camino y su posterior regreso al puerto de origen, tanto el capitán como la tripulación de la compañía “Anchor Line” tuvieron la ocasión de familiarizarse con él y comprobar que se trataba de un buen barco. Sin embargo, su segundo viaje también a Calcuta vía Canal de Suez sería también su último viaje.

El 6 de julio de 1.901 el capitán ordenó soltar amarras en el puerto de Liverpool para irse deslizando lentamente por el río Mersey hasta salir a mar abierto, al mar de Irlanda. Portaba un cargamento de ruedas de tren, raíles y todo tipo de material ferroviario, por lo que también se le conoce como “Train Wreck”. Su tripulación la formaban 97 personas y no llevaba ningún pasajero.

El 19 de Julio y después de una estupenda travesía, atravesaron el Canal de Suez y a las 7 de la tarde avistaban las Islas Sadwan. Con una mar en calma sólo rizada por una ligera brisa de NO pusieron rumbo a las Islas Brothers, una hito más en su otra vez largo camino hacia Calcuta.

Era la 1 de la tarde del día siguiente (20 de Julio) cuando la luz del faro de Big Brother se dejaba entrever por proa. Una vez comprobada la posición del momento el capitán se retira a descansar, dando orden se le avise cuando la isla con su alto faro sean fácilmente reconocibles. A las 2 de la tarde, un tremendo impacto despertó al capitán. Rápidamente subió a cubierta y lo que se encontró era desolador. El barco estaba literalmente empotrado y montado sobre la plataforma coralina en la punta norte de la isla Big Brother, bajo el imponente faro. Después de dos infructuosas horas tratando de “arrancar” el barco de los arrecifes, el capitán dio la orden de parar máquinas. Las bombas de achique no daban abasto y el barco no paraba de hacer agua por lo que a las 7, 30 se pidió ayuda urgente a Suez en un intento desesperado por salvar el carguero. Todos los intentos para reflotar el barco fueron en vano y durante varias semanas, a lo largo de las cuales se pudo rescatar casi toda la carga, fue resbalando poco a poco hasta hundirse y quedar en la posición vertical que hoy ocupa. La tripulación fue evacuada, pero el capitán se quedó todo este tiempo en la isla, velando la agonía y muerte de su barco.

En la investigación posterior y en el consiguiente juicio se llegó a la conclusión de que el oficial de guardia se había quedado dormido en su puesto lo que provocó el fatal desenlace.

 

SU ESTADO ACTUAL

Su posición desafía las leyes de la gravedad apoyándose verticalmente en el arrecife, por lo que recorrer sus estructuras es toda una aventura por sus imposibles ángulos y surrealistas perspectivas.

A sólo 8 metros de profundidad se encuentra la proa, la parte más dañada en la colisión y hoy prácticamente irreconocible y en la que dos pares de grandes ruedas de ferrocarril, han quedado como mudos testigos de su carga . Pero en cuanto se desciende a nivel de la cubierta y hasta la popa, el barco nos ofrece su aspecto original.

La cubierta de madera, como es normal, ha desaparecido y hoy el pecio nos muestra sus entrañas a través de un entramado de enormes cuadrados de acero formados por las vigas horizontales y longitudinales que soportaban la cubierta. Dos grandes bodegas de carga, que tiene sus postillas de ventilación en estribor, ocupan toda la parte central del pecio y sobre ella se asienta la parte media inferior del mástil delantero.

A profundidades ya inalcanzables para el buceo deportivo se encuentra la chimenea caída hacia un lado, así como varios pescantes de los botes salvavidas que bascularon también hacia fuera. Inmediatamente debajo de esta zona se encuentra la sala de máquinas y sobre ella, la parte media inferior del segundo mástil, en un nuevo desafío a la gravedad, permanece aún erguida y todavía sujeta por los cabestrantes a cubierta.

Por último aparece la popa, ligeramente elevada, también intacta y con una bonita forma redondeada bajo la cual descansa su enorme y única hélice a una profundidad de 80 metros.

 

INMERSIÓN EN EL PECIO

A las Brothers se accede en safari de buceo desde Hurgada, Safaga o Qesir. La mejor época para visitarlas va de mayo a Octubre, pero están expuestas a los vientos sin ninguna protección, por lo que si las condiciones del mar no son buenas, el buceo se vuelve impracticable. A veces en pleno verano no se puede acceder a ellas y sin embargo, nosotros fuimos a finales de octubre y tuvimos la suerte de encontrarnos el mar totalmente en calma . Suele haber fuertes corrientes y no es un buceo para inexpertos, pero si teneis la suerte de encontrarlas en buenas condiciones, será un recuerdo inolvidable.

Las zodiacs de apoyo te sueltan encima del pecio y comienza el descenso. Se va inspeccionando por dentro y por fuera según los gustos y posibilidades de cada uno sin olvidar que a partir de los 30 metros está reservado para el buceo técnico con mezclas especiales. Las aguas suelen estar tremendamente claras con visibilidad de hasta 40 metros, por lo que pueden provocar más de un despiste ¡ciudado! La inmersión se termina en la parte de la proa , a 8 metros, especialmente rica en coloridos corales y peces para hacer la parada de seguridad.

Las Islas Brothers son dos pequeños islotes, separados por 1 Km., en medio de la inmensidad azul del Mar Rojo y que caen a grandes profundidades por lo que son auténticos oasis de vida que atraen multitud de pelágicos y variadas especies de tiburones , por lo que es recomendable, mientras se inspecciona el pecio, echar una mirada al azul de vez en cuando lo que puede deparar más de una sorpresa.

Las corrientes que azotan la zona provocan un crecimiento exuberante de todo tipo de corales y gorgonias que se encuentran en un estado de conservación fantástico y una numerosa y variada vida grande y pequeña tiene aquí su escenario de vida y muerte.

 
Escrito por Aurelia Artolachipi Esteban
Fotos: Manuel Campillo
 
 
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