NUESTRO VIAJE
Ir a estas remotas tierras es dar un salto a
lo desconocido. Y lo mejor es hacer una travesía
en un crucero por el mar de Bismarck visitando
Rabaul y Loloata.
Rabaul es la capital de Nueva Bretaña
donde encontramos restos de tanques, aviones,
pecios japoneses hundidos y túneles, de
la I Guerra Mundial. En 1.994 cambió su
fisionomía por la erupción de dos
volcanes: Vulcan y Tavurvur que destruyeron la
ciudad y su aeropuerto, posteriormente reconstruidos.
Loloata es una pequeña isla de un kilómetro
de largo y trescientos de ancho al Sur de Port
Moresby. Veintidós estupendas cabañas
dispersas entre la frondosa vegetación.
Más de mil tribus diferentes conforman
una población que no supera los cuatro
millones de habitantes, viven aisladas y en condiciones
parecidas a las del hombre prehistórico
y hablan más de setecientas lenguas indígenas,
siendo las más divulgada: el pidgin. Los
que están más cercanos al turismo
hablan inglés.
Bajo sus aguas podemos darnos cuenta de la enorme
biodiversidad de todos los océanos y con
las especies más raras: grandes pelágicos
y tiburones, corales intactos de color blanco-negro
y grandes gorgonias donde habitan los caballitos
pigmeos, el pez halcón y diminutos como
los platelmintos y nudibranquios.
En Loloata hay auténticos jardines submarinos
repletos de gorgonias. Veremos pecios tapizados
de corales y esponjas que hacen de hogar a especies
raras como el pez hoja, el pez rana y el pez pipa,
bancos de carángidos y peces murciélagos.
También, tiburones, rayas, especies nuevas
de crustáceos, moluscos y peces jamás
vistos.
De camino alas cabañas hay que tener cuidado
con las venenosas serpientes marinas.
Papuá, una naturaleza salvaje habitada
por culturas casi desconocidas y volcanes en erupción
y bajo el mar, un mundo mágico de sorpresas
y misterios. Un lugar paradisíaco ente
el fuego y el agua, unas tierras extrañas
y lejanas que nos transportan a otro mundo.
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