ZONA PROTEGIDA
Se le dió la figura de Paraje Natural
en el año 1.989 y ha sido incluida en el
Z.E.P.I.M. (Zona de especial importancia en el
Mediterráneo) por la UNESCO en base al
Convenio de Barcelona del año 2.003. Comprende
la franja terrestre entre la Torre de Maro (Nerja)
y la Playa de Calaiza (La Herradura) , así
como los 12 kilómetros de costa y su correspondiente
franja submarina hasta 1 milla mar adentro.
Se ha prohibido el acceso en coche a casi todas
las playas, se han colocado boyas de amarre a
lo largo del litoral para evitar que los barcos
fondeen en la zona y para bucear hace falta un
permiso que concede la Conserjería de Medio
Ambiente. Pero la falta de medios económicos,
así como la falta de coordinación
entre los organismos competentes de Málaga
y Granada, hacen que la recuperación no
sea tan rápida como cabría esperar.
La escasa vigilancia, sobretodo en invierno,
propicia la presencia de algún que otro
furtivo tanto en pesca submarina como en pequeños
arrastreros que siguen destrozando las praderas
submarinas de poseidonia y zoostera existentes
en las zonas arenosas y de suma importancia para
el ecoistema.
UN FUTURO ESPERANZADOR
Pero con cada vez más esfuerzos y poco
a poco más medios, se van consiguiendo
más resultados. Precisamente en el pasado
mes de diciembre del 2006, se ha procedido al
hundimiento de arrecifes artificiales que evitarán
la actuación furtiva de los arrastreros
en la zona protegida. Además, en los últimos
años se nota una recuperación alentadora
de la fauna submarina, pulpos, morenas, congrios
y peces de todo tipo que eran los que más
sufrían el acoso constante de los “depredadores
humanos”.
Además, algo superimportante es que es
la única zona de la Costa del Sol que va
a quedar libre de la especulación urbanística
que devora todo el litoral. Sólo las torres
vigía construidas antaño para avisar
de la “presencia de moros en la costa” dominan
los promontorios. Testigos mudos del paso del
tiempo que nos recuerdan, también hoy día,
la necesidad de proteger este bello enclave.
ÚNICO LITORAL ABRUPTO DE LA COSTA
DEL SOL
La Sierra de Almijara se vierte aquí
en el mar en preciosos acantilados que se adentran
en las entrañas del Mar de Alborán
y dibujan entre ellos recónditas calas
muchas de ellas inaccesibles desde tierra. Recorrer
la zona en barco y admirar la tremenda mole de
Cerro Gordo, las playas salvajes, la cascada de
Maro, así como las numerosas cuevas que
jalonan el litoral , es una más que placentera
experiencia.
En los acantilados abundan las gaviotas y rapaces
y es relevante la presencia de la cabra montés,
capra pirenaica Schinz, por lo inusual que resulta
observar grupos de estos mamíferos tan
cerca del mar. Hay señalados una serie
de itinerarios terrestres que merecen la pena,
no sólo por la gran posibilidad de ver
la cabra montés, sino también por
las espectaculares vistas que se disfrutan recorriendo
sus senderos.
BAJO EL AGUA
Las inmersiones no sobrepasan los 22 metros
de profundidad y es muy raro que haya corrientes
por lo que son asequibles a cualquier nivel, excepto
La Cueva del Sifón en Cerro Gordo, que
aunque es muy amplia y con la entrada sólo
a 15 metros de profundidad no es aconsejable para
quien no guste de las cuevas y la oscuridad.
Las características de las aguas son bastantes
cambiantes en cuanto a visibilidad y tempera tura
se refiere y dependen de los vientos dominantes:
el levante y el poniente. Las brisas de poniente
traen mareas del atlántico que entrando
por las profundidades del Estrecho de Gibraltar
afloran en esta zona, produciendo una bajada drástica
de la temperatura y mayor turbiedad de las aguas
tanto en invierno como en verano. Pero estas aguas
cargadas de plancton también aportan una
riqueza biológica peculiar y específica.
Esta peculiaridad propicia que su riqueza sumergida
sea la típica del ecosistema marino mediterráneo
pero con una clara influencia atlántica,
por lo que la zona ofrece especies inexistentes
o escasas en otros enclaves mediterráneos
que hacen de sus fondos algo único y diferente.
Así sus acantilados y cuevas submarinas
se hayan totalmente recubiertos del coral naranja
astroides calycularis, emblemático de la
zona, pues tiene aquí uno de sus últimos
reductos. Abundan también anémonas,
esponjas y otros tipo de animales sésiles
que con su exhuberante colorido tapizan toda la
zona sumergida del Paraje.
Es, además, el paraíso de la macrofotografía
por el gran número de invertebrados de
todo tipo que acoge. Abundan numerosas especies
de crustáceos y gusanos, equinodermos y
moluscos, siendo la región especialmente
famosa por la gran variedad de nudibranquios y
que son fáciles de ver en todas y cada
una de las inmersiones.
A parte de los típicos peces mediterráneos,
sorprende la omnipresencia en primavera y verano
de los enigmáticos y espectaculares peces
luna que por si solos merecen una visita. Tienen
aquí un área de “aseo permanente”
, pues se acercan a la costa para ser desparasitados
por otros peces más pequeños.
La tortuga boba y el delfín común,
el mular y el listado también se dejan
ver en sus aguas cuando se acercan a la costa
en sus migraciones a través del Estrecho
de Gibraltar.
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