Reportaje Tortugas Fotoacuatic.com
Reportajes Manuel Campillo y Aurelia Artolachipi
 
 

FICHA TÉNICA

FILUM:
Artrópodo, Subfilum: Crustáceo, Clase: Malacostrata, Orden: Decápodo.

FAMILIA:
Gnathophyllidae.

Hymenocera elegans:
Fue descrita por primera vez en 1.861 en el Golfo de Suez.Con un tamaño de 5 cms, tienen el cuerpo crema o blanco con grandes manchas púrpura marrones de márgenes azul brillante. Sus patas están bandeadas en azul y blanco.

Hymenocera picta:
Descrita 9 años antes en las Tuamotu, con el cuerpo más crema que la elegans y las manchas color rojo vino con los bordes amarillos en vez de azules, puede alcanzar un tamaño de hasta 8 cms. Algunos autores la consideran variaciones de la misma especie, pero la tendencia actual es considerarla dos especies distintas por sus distintos colores y diferente distribución geográfica.

Donde viven:
La elegans en el Indico e Indopacífico Occidental: Mar Rojo y desde el este de África, incluyendo Maldivas, Tailandia, etc... hasta Indonesia, Filipinas y el norte de Australia. La picta vive en el Pacífico Central y Oriental: Hawai, La Tuamotu, etc...

 
 
 

Cuando piensas en la palabra arlequín te imaginas el típico bufón de las comedias ambulantes, que con su traje de retales de colores y su máscara tenían la función de hacer reír al público asistente a las representaciones. Nunca un nombre estuvo mejor puesto. Su aspecto es divertido y tu primer encuentro te arrancará una de tus mejores sonrisas como mínimo. Después de mucho años viajando y preguntando allí donde íbamos, nos topamos con ellas en una playa de arena volcánica en el norte de Bali.

COMO SON

Su aspecto es inconfundible. Sus protuberancias bucales se expanden en amplios diseños brillantes de placas similares a hojas de orquídeas y un par de antenas lleva extensiones como banderas que no dudan en izar o arriar cuando la ocasión lo requiere. El primer par de patas son unas pequeñas pero potentes pinzas. Tiene además unas pequeñas pinzas al final de unas extensiones aplanadas muy ostentosas en su segundo par de patas, los quelípodos Todas estas peculiares protuberancias las utilizan en la comunicación con sus congéneres, en el baile del cortejo, en el intento de intimidación cuando se sienten acosadas, etc... lo que les ha dado también el nombre de gamba bailarina. Placas delgadas se extienden bajo los laterales del abdomen produciendo el efecto de un caballo medieval engualdrapado alegremente.

FIESTA EN LA PAREJA

Normalmente viven en parejas y son obviamente territoriales pudiendo permanecer en la misma zona meses o incluso años. Las hembras son mayores que los machos y éstos son monógamos. Los machos son un perfecto ejemplo de fidelidad, pero si alguno sale farruco y “se va a comprar tabaco” y no vuelve, la dama se decide a buscar otro compañero que encontrará rápidamente y sin problemas en una población en donde abundan mucho más los machos que las féminas.

Cada 18-20 días, ¡toca fiesta en la pareja!. Primero empieza el baile en un ritual de apareamiento que comprende llamativos movimientos de los individuos, especialmente de los grandes quelípedos. Tras el baile, la hembra realiza su particular “striptease” despojándose totalmente de su ya viejo y duro vestido y quedándose con su nuevo traje de gasa, más transparente, fino y blando que el anterior. Es en este momento cuando se produce el acoplamiento, antes que el cuerpo de la hembra se haya vuelto a endurecer.

EL CICLO SE CIERRA

La hembra produce entre 200 y 5.000 huevos que porta en su abdomen aproximadamente durante 15 días. Así algunos días antes de la nueva muda, los huevos son liberados y comienza la fase larvaria planctónica de la gamba. A las 4-8 semanas han alcanzado su etapa larvaria final. Ya están preparados para abandonar su vida errante y pasar a su vida bentónica, aposentándose en el fondo donde pasarán el resto de sus vidas.

Con su forma ya de adulto, pero un tamaño superdiminuto, no dudarán en dirigirse directamente a la primera estrella de mar que detecten. En los días que Manuel las estuvo observando, fue también testigo de cómo un jovencísimo macho permanecía constantemente al lado de una hembra adulta, asegurándose quizás así su futura pareja en un alarde de osadía que no deja de sorprender.

 
 

UNA ESTRATEGIA PROPIA DEL MARQUÉS DE SADE

Bajo su aspecto divertido, bello y frágil se esconde la figura de un feroz depredador implacable y cruel con sus presas. Se alimentan sola y exclusivamente de estrellas de mar de los géneros Fromia, Nardoa, Linckia y Acanthaster.

Un vez localizada la víctima, comienza el martirio. La pareja trabaja en equipo para asegurarse la comida en el hogar. Para inmovilizar a la estrella le dan la vuelta con una técnica que recuerda los combates de judo. Van introduciendo las patas por debajo para ir “despegando” a la estrella del fondo hasta que consiguen darle la vuelta. Seguidamente se colocan encima y con la pinzas, macho y hembra van serrando una de las patas de la estrella, tarea en la que emplearan unos 45 minutos. Transportan el brazo amputado a su guarida y ya tienen comida para más de una semana.
Cuando la víctima está próxima al refugio de las gambas no corre la misma buena suerte. Son capaces de arrastrar la estrella entera a sus dominios e írsela comiendo viva durante más de un mes entero. Comienzan por las puntas de los brazos, uno por uno, hacía el disco central y así la mantienen viva el mayor tiempo posible. Se comen primero los pies ambulacrales y finalmente las partes blandas e intestinos, acabando por fin con su interminable “martirio chino”.

SIN ENEMIGOS APARENTES

Se desconoce la razón de su coloración corporal pero se supone, como ocurre en general en todo el reino animal, que vivos y bellos colores en animales de lento desplazamiento siempre son un aviso de peligro o toxicidad.

Lo que está claro es que tienen muy pocos enemigos como lo demuestran con su actitud ante el buceador. A diferencia de otros crustáceos que se suelen ver sólo de noche, se pasean sin protección alguna a plena luz del día.

Actualmente no es una especie catalogada en peligro de extinción pero su llamativo aspecto la hace ser codiciada por los amantes de los acuarios marinos, aunque su específica alimentación de estrellas de mar vivas son un maravilloso impedimento para la mayoría de ellos. Además, debido a la dificultad de encontrarlas pueden alcanzar un precio en Hawai de hasta 50 dólares por ejemplar y se necesita un permiso especial para su captura y exportación.

Así que no perdáis la esperanza de toparos alguna vez con esta llamativa especie de crustáceo difícil de ver y fácil de fotografiar. El más bonito de todos los crustáceos, el bufón de los mares...........

 
Escrito por Aurelia Artolachipi
Fotos: Manuel Campillo
 
 
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