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FICHA TÉNICA
FILUM:
Artrópodo, Subfilum: Crustáceo,
Clase: Malacostrata, Orden: Decápodo.
FAMILIA:
Gnathophyllidae.
Hymenocera elegans:
Fue descrita por primera vez en 1.861 en el Golfo
de Suez.Con un tamaño de 5 cms, tienen
el cuerpo crema o blanco con grandes manchas púrpura
marrones de márgenes azul brillante. Sus
patas están bandeadas en azul y blanco.
Hymenocera picta:
Descrita 9 años antes en las Tuamotu, con
el cuerpo más crema que la elegans y las
manchas color rojo vino con los bordes amarillos
en vez de azules, puede alcanzar un tamaño
de hasta 8 cms. Algunos autores la consideran
variaciones de la misma especie, pero la tendencia
actual es considerarla dos especies distintas
por sus distintos colores y diferente distribución
geográfica.
Donde viven:
La elegans en el Indico e Indopacífico
Occidental: Mar Rojo y desde el este de África,
incluyendo Maldivas, Tailandia, etc... hasta Indonesia,
Filipinas y el norte de Australia. La picta vive
en el Pacífico Central y Oriental: Hawai,
La Tuamotu, etc...
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Cuando piensas en la palabra arlequín
te imaginas el típico bufón de las
comedias ambulantes, que con su traje de retales
de colores y su máscara tenían la
función de hacer reír al público
asistente a las representaciones. Nunca un nombre
estuvo mejor puesto. Su aspecto es divertido y
tu primer encuentro te arrancará una de
tus mejores sonrisas como mínimo. Después
de mucho años viajando y preguntando allí
donde íbamos, nos topamos con ellas en
una playa de arena volcánica en el norte
de Bali.
COMO SON
Su aspecto es inconfundible. Sus protuberancias
bucales se expanden en amplios diseños
brillantes de placas similares a hojas de orquídeas
y un par de antenas lleva extensiones como banderas
que no dudan en izar o arriar cuando la ocasión
lo requiere. El primer par de patas son unas pequeñas
pero potentes pinzas. Tiene además unas
pequeñas pinzas al final de unas extensiones
aplanadas muy ostentosas en su segundo par de
patas, los quelípodos Todas estas peculiares
protuberancias las utilizan en la comunicación
con sus congéneres, en el baile del cortejo,
en el intento de intimidación cuando se
sienten acosadas, etc... lo que les ha dado también
el nombre de gamba bailarina. Placas delgadas
se extienden bajo los laterales del abdomen produciendo
el efecto de un caballo medieval engualdrapado
alegremente.
FIESTA EN LA PAREJA
Normalmente viven en parejas y son obviamente
territoriales pudiendo permanecer en la misma
zona meses o incluso años. Las hembras
son mayores que los machos y éstos son
monógamos. Los machos son un perfecto ejemplo
de fidelidad, pero si alguno sale farruco y “se
va a comprar tabaco” y no vuelve, la dama se decide
a buscar otro compañero que encontrará
rápidamente y sin problemas en una población
en donde abundan mucho más los machos que
las féminas.
Cada 18-20 días, ¡toca fiesta en
la pareja!. Primero empieza el baile en un ritual
de apareamiento que comprende llamativos movimientos
de los individuos, especialmente de los grandes
quelípedos. Tras el baile, la hembra realiza
su particular “striptease” despojándose
totalmente de su ya viejo y duro vestido y quedándose
con su nuevo traje de gasa, más transparente,
fino y blando que el anterior. Es en este momento
cuando se produce el acoplamiento, antes que el
cuerpo de la hembra se haya vuelto a endurecer.
EL CICLO SE CIERRA
La hembra produce entre 200 y 5.000 huevos que
porta en su abdomen aproximadamente durante 15
días. Así algunos días antes
de la nueva muda, los huevos son liberados y comienza
la fase larvaria planctónica de la gamba.
A las 4-8 semanas han alcanzado su etapa larvaria
final. Ya están preparados para abandonar
su vida errante y pasar a su vida bentónica,
aposentándose en el fondo donde pasarán
el resto de sus vidas.
Con su forma ya de adulto, pero un tamaño
superdiminuto, no dudarán en dirigirse
directamente a la primera estrella de mar que
detecten. En los días que Manuel las estuvo
observando, fue también testigo de cómo
un jovencísimo macho permanecía
constantemente al lado de una hembra adulta, asegurándose
quizás así su futura pareja en un
alarde de osadía que no deja de sorprender. |
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UNA ESTRATEGIA PROPIA
DEL MARQUÉS DE SADE
Bajo su aspecto divertido, bello y frágil
se esconde la figura de un feroz depredador implacable
y cruel con sus presas. Se alimentan sola y exclusivamente
de estrellas de mar de los géneros Fromia,
Nardoa, Linckia y Acanthaster.
Un vez localizada la víctima, comienza
el martirio. La pareja trabaja en equipo para
asegurarse la comida en el hogar. Para inmovilizar
a la estrella le dan la vuelta con una técnica
que recuerda los combates de judo. Van introduciendo
las patas por debajo para ir “despegando” a la
estrella del fondo hasta que consiguen darle la
vuelta. Seguidamente se colocan encima y con la
pinzas, macho y hembra van serrando una de las
patas de la estrella, tarea en la que emplearan
unos 45 minutos. Transportan el brazo amputado
a su guarida y ya tienen comida para más
de una semana.
Cuando la víctima está próxima
al refugio de las gambas no corre la misma buena
suerte. Son capaces de arrastrar la estrella entera
a sus dominios e írsela comiendo viva durante
más de un mes entero. Comienzan por las
puntas de los brazos, uno por uno, hacía
el disco central y así la mantienen viva
el mayor tiempo posible. Se comen primero los
pies ambulacrales y finalmente las partes blandas
e intestinos, acabando por fin con su interminable
“martirio chino”.
SIN ENEMIGOS APARENTES
Se desconoce la razón de su coloración
corporal pero se supone, como ocurre en general
en todo el reino animal, que vivos y bellos colores
en animales de lento desplazamiento siempre son
un aviso de peligro o toxicidad.
Lo que está claro es que tienen muy pocos
enemigos como lo demuestran con su actitud ante
el buceador. A diferencia de otros crustáceos
que se suelen ver sólo de noche, se pasean
sin protección alguna a plena luz del día.
Actualmente no es una especie catalogada en peligro
de extinción pero su llamativo aspecto
la hace ser codiciada por los amantes de los acuarios
marinos, aunque su específica alimentación
de estrellas de mar vivas son un maravilloso impedimento
para la mayoría de ellos. Además,
debido a la dificultad de encontrarlas pueden
alcanzar un precio en Hawai de hasta 50 dólares
por ejemplar y se necesita un permiso especial
para su captura y exportación.
Así que no perdáis la esperanza
de toparos alguna vez con esta llamativa especie
de crustáceo difícil de ver y fácil
de fotografiar. El más bonito de todos
los crustáceos, el bufón de los
mares........... |
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Escrito por Aurelia Artolachipi
Fotos: Manuel Campillo |
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