Ecologia y Medioambiente  Un Planeta de todos, salvémoslo.
 
 

Nuestro planeta está sufriendo una gran degradación.

El mar es una prueba irrefutable de ello:

  • Se han sacrificado el noventa y cuatro por ciento de las ballenas.
  • Los peces han disminuido en más de un treinta por ciento.
  • La fauna abisal de la plataforma continental es arrasada por pesadas redes barredoras.
  • Los arrecifes coralinos están enfermos a causa de la contaminación.
  • Quedan la mitad de las aves marinas que había al comienzo del siglo.
  • En suma, el hombre ha hecho desaparecer más de mil especies desde el año 1900.

Durante un millón de años, para sobrevivir, la especie humana ha tenido que luchar permanentemente contra la naturaleza. Pero ahora ya no depende de ella. Ha llegado el momento de convertirse en su protector, pues hemos entrado en un proceso violento y explosivo que puede llevarnos a la destrucción de nuestro planeta.

El agua del mar posee propiedades cinéticas, químicas y físicas pero ha llegado a su límite.

Durante miles de años el escenario se ha mantenido inalterable: cada día, los esforzados pescadores salen al mar a buscar peces. Siempre los ha habido y siempre los habrá – piensan, pero se equivocan.

 
 
 
 

Los desechos del hombre son los contaminantes más perjudiciales: plomo, mercurio, cadmio, cromo, bacterias, virus, pesticidas, detergentes, fosfatos, sustancias petroquímicas, o desechos radiactivos e industriales.

Así lo hemos convertido en:

 
 
 
 

El hombre pensó que había encontrado un vertedero que podía tragar toda su basura y que seguiría haciéndolo por toda la eternidad.

Al hablar de sustancias y desechos contaminantes sólo pensamos en la irresponsabilidad de los gobiernos. Pero cada domingo, en todo el mundo, millones de personas tiran al mar botellas, recipientes de plástico, basuras varias.

 
 
 
 

Porque es prácticamente irreversible.

Todos estos residuos llegan al mar de muchas y diversas formas. Una de ellas son los ríos, quizá la que más. A sus aguas van a parar los minerales extraídos de las minas de superficie o el carbón, los tintes, los blanqueadores, los pesticidas utilizados por los agricultores.

Los estuarios y las marismas juegan un papel fundamental en la interacción entre la tierra y el mar: son auténtico criaderos naturales o “guarderías”. Pero hasta ellas ha llegado también la mano del hombre, su codicia, al convertir estos islotes de vida en muerte, con la excusa de que se necesitan más terrenos para construir residencias y para usos industriales.

Los lagos ya son casos terminales porque, junto a la sedimentación, la evaporación, el aumento de salinidad, sufren también la eutrofia en forma de muerte bioquímica. Es un proceso natural cuando la cantidad de algas supera la demanda de alimentos de los organismos acuáticos y entonces las algas mueren. Luego, las bacterias que consumen oxígeno, descomponen las algas. Hasta ahí… ¡bueno!, es la naturaleza. Pero la actividad humana contribuye también acelerando el proceso, cambiando no sólo la composición de las aguas y la naturaleza de su hábitat, sino el tipo de animal y organismo que pueda vivir en ellas.

 
 
 
 

Tampoco es desdeñable la subida de la temperatura, que es el subproducto de varios procesos de manufactura y de combustible fósil o de centrales de energía nuclear. ¿Qué conlleva?, un desove anticipado con la consecuente muerte de las crías, menos oxígeno y desequilibrio de la población marina pues sólo sobreviven las más dotadas.

 
 
 
 

El problema del mar en peligro es una cuestión seria, de vida o muerte. Y no sólo compete a los gobiernos, aunque en las medidas a adoptar son los que tienen las competencias, y ahí entramos en posiciones de índole política y económica.

Cada uno de nosotros, individualmente, podemos aportar nuestro grano de arena.

 
 
 
 

Basta con pensar que de nuestro sistema solar únicamente la Tierra cuenta con una cantidad considerable de agua en estado líquido, don que es fundamental para la vida. Si demostrásemos lo que somos, la única especie inteligente y consciente, protegeríamos nuestros ríos, lagos, mares y océanos como primera condición para la supervivencia.

 
 
 
 
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